¿Un cuento de hadas o una pesadilla insomne?

En el vasto reino de la lectura, cada momento del día parece ser una gran oportunidad para sumergirse en las páginas de un buen libro, pero sabemos que la hora antes de irse a dormir es la gran preferida por muchos. Ya sea porque es el único momento del día del que disponemos para leer, o por un hábito que hemos adquirido en la infancia,  o porque lo consideramos un ritual sagrado para entregarse al sueño, lo cierto es que muchos lectores son nocturnos. A pesar de que todos los expertos reconocen la importancia y los beneficios de la lectura, cuando este hábito se traslada a la cama, se convierte en un tema controvertido.  Hoy, en nuestro viaje a través de los misterios de la lectura nocturna, exploraremos los beneficios y las contraindicaciones de sumergirse en las páginas de un libro justo antes de cerrar los ojos. Si tienes problemas de insomnio o duermes mal, quédate porque este blog te interesa.

Desde hace años, se alienta a los padres a establecer una serie de hábitos para allanar el camino de sus hijos hacia una noche de descanso reparador. Este conjunto de hábitos incluye baños relajantes, una cena nutritiva y ligera, el cepillado de los dientes y, por supuesto, la encantadora lectura de un cuento breve antes de dormir. De esta manera, los padres pueden estrechar sus vínculos con sus hijos y construir el hábito de la lectura que quedará asociado a las primeras horas de la noche.

Sumergirse en un mundo de magia y maravillas puede transportar a la mente a lugares lejanos, alejándola de las preocupaciones del día y preparándola para el descanso. De hecho, según el Instituto del Sueño, la lectura estimula la relajación ya que, según un estudio, con tan solo 6 minutos de lectura se pueden reducir los niveles de estrés al 60%. Además, este viaje mágico hacia tierras lejanas donde los dragones escupen fuego y los héroes surcan los cielos, puede ayudarnos a tener sueños más vívidos.

Sin embargo, el peligro yace en la profundidad de la historia; un final emocionante puede mantenernos despiertos hasta altas horas de la noche, ansiosos por descubrir qué le depara al héroe en la siguiente página. El cuerpo necesita un tiempo para relajarse y prepararse para dormir, la lectura puede interferir en ese proceso. Leer antes de dormir puede exponernos a contenido estimulante que provoque una serie de señales de alerta y activación en nuestro organismo que son contradictorias con el estado de relajación que el cuerpo necesita para descansar.

En el caso de los libros electrónicos habría que añadir el perjudicial efecto de la luz azul emitida por las pantallas que interfiere en la producción de melatonina, la hormona protagonista que ayuda a conciliar y regular el ciclo del sueño. También puede causar molestias en los ojos y dolores de cabeza dificultando la conciliación del sueño o el efecto reparador de este. Además, puede aumentar el tiempo de sueño ligero y disminuir el tiempo de sueño profundo a lo largo del ciclo de sueño de la noche.

La higiene del sueño se refiere a un conjunto de hábitos que facilitarían conciliar el sueño, dormir profundamente y, en definitiva, descansar mejor. En las terapias conductuales para tratar el insomnio, la lectura no se recomienda antes de dormir. De hecho, se considera un factor que perpetua el problema junto con ver la televisión, consultar las redes sociales, etc. Los expertos indican que la cama debe asociarse únicamente con el descanso.

En el corazón de la cuestión yace la realidad de que el sueño es vital para nuestra salud y bienestar. En última instancia, como en todo buen relato, la respuesta no es clara ni definitiva. La lectura antes de dormir puede ser tanto un amigo fiel como un enemigo astuto, dependiendo de quién la empuñe y cómo la maneje. Para aquellos que luchan contra el insomnio, puede ser prudente dejar de lado el libro en favor de técnicas de relajación probadas y verdaderas. Pero para los soñadores y aventureros de corazón, la lectura nocturna puede ser el primer paso hacia un mundo de sueños más vívido y memorable.

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