El psicoanálisis en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson fue publicado por primera vez el 5 de enero de 1886 en Londres por la editorial Longman. En aquel entonces, en otra ciudad lejana, Freud había comenzado con los preparativos de aquello que vendría a llamarse Psicoanálisis. Si echamos un vistazo rápido al contexto histórico del momento, no resultará baladí tal coincidencia. Nos encontramos en el siglo de la industrialización, una época en la que los grandes avances científicos y tecnológicos habían hecho trastabillar a antiguas religiones y supersticiones, desgarrando en su caída el velo de la hipocresía. Una época en la que a la par que aumentaba la separación entre la vida pública y la privada, más interés despertaba la intimidad entre los grandes autores que antes habían dedicado sus esfuerzos a la filosofía, la política o la espiritualidad. Pero la individualización, en una sociedad bifaz, también pondrá de manifiesto el sufrimiento emocional aumentando en esta época el interés por la psique humana.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, ha sido ampliamente estudiado desde diversos enfoques, pero debido a la explicación simbólica del dualismo humano que ofrece, la corriente psicoanalítica es la que más destaca. Sin embargo, en el momento en el que Robert Louis Stevenson escribió su novela, el psicoanálisis no existía como tal. Sin embargo, el funcionamiento de la psique que presenta Stevenson, a través de la personalidad escindida del doctor Jekyll, anticipa muchos de los elementos y las dinámicas que podremos encontrar en la teoría de Sigmund Freud.

Entre 1883 y 1897 Freud desarrollaría los primeros conceptos que anticiparían el psicoanálisis: el trauma afectivo y la teoría de la seducción. Su segunda etapa de desarrollo, conocida como la primera tópica freudiana, abarca hasta 1922 y en ella formula por primera vez una teoría sobre el funcionamiento mental estableciendo los tres grandes sistemas psíquicos: el inconsciente, el preconsciente y el consciente. Es aquí cuando surge el Psicoanálisis. La segunda tópica freudiana la desarrollaría hasta sus últimos días (1939) y es en la que define las tres grandes instancias del psiquismo ya archiconocidas: el ello, el yo y el superyó.

En la mente del doctor Jekyll.

El inconsciente de la primera tópica, está gobernado por el principio del placer y sus contenidos son mayormente sexuales. Esta instancia presenta una correspondencia en rasgos con el ello de la segunda tópica. Del ello, emanaría toda la energía psíquica.  Ambos representan las pulsiones, los deseos y los impulsos que deben ser reprimidos. El doctor Jekyll en el testimonio que aporta al final de la historia nos cuenta lo que experimentó al transformarse por primera vez en Mr. Hyde, quien encarnaría estas cualidades:

Era consciente de una imprudencia embriagadora, una corriente de imágenes sensuales desordenadas que se arremolinaron en mi mente, se aflojaron las cadenas de mis obligaciones, una libertad desconocida, pero no inocente del alma floreció. Me supe, en el primer aliento de esta nueva vida, más perverso, diez veces más perverso, vendido como esclavo a mi maldad original…

El preconsciente, por otro lado, posee contenidos del inconsciente y de los estímulos externos. Es el encargado de la censura, de la inhibición y de la formación de síntomas. Tiene cierta correspondencia con el Yo de la segunda tópica. El Yo es el encargado de integrar la información psíquica operando en el mundo exterior cambios que le beneficien, pero conteniendo los impulsos del Ello mientras que intenta satisfacer a su vez al Superyó. En el siguiente fragmento podemos apreciar como el Yo del doctor Jekyll lidia con las luchas entre el Ello y el Superyó:

El peor de mis defectos era una cierta alegría impaciente, que da la felicidad a muchos, pero que en mi caso resultaba difícil de conciliar con mi imperioso deseo de llevar la cabeza alta y de lucir un carácter serio ante la opinión pública.

El consciente está gobernado por el principio de realidad y es el encargado de los procesos psíquicos secundarios. En este sentido, en el propio testimonio del doctor Jekyll vemos que es plenamente consciente de sus pulsiones que están a la espera de ser satisfechas:

No era hipócrita en ningún sentido; ambas partes de mí eran muy serias; no era más yo mismo cuando dejaba de lado las restricciones morales y me sumergía en la vergüenza, que cuando trabajaba, a la luz del día en pos del conocimiento o en el alivio de la pena y el sufrimiento.

Por último, el Superyó incorpora los valores, la moralidad de la sociedad y el yo ideal comparándose constantemente con el yo. Es el responsable del sentimiento de culpabilidad, la angustia, las obsesiones, las fobias y la melancolía.

Fue pues más bien la naturaleza exigente de mis aspiraciones lo que me convirtió en lo que era, y una zanja aún más profunda que en la mayoría de los hombres, separó en mí esas zonas del bien y del mal.

En resumen, la obra de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson representa las luchas internas del ser humano entre el control de sus impulsos y la búsqueda del placer. En De hombres y otros monstruos de Martin Simonson puedes profundizar aún más en esta obra y desvelar todos sus secretos.

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