Las teorías de Freud fueron ampliamente aceptadas. En el siglo XX el psicoanálisis se impuso como la terapia de elección para tratar las neurosis y las filas de discípulos aumentaron. De entre todos, Carl Gustav Jung fue el que más destacó, siendo considerado el príncipe heredero de Freud. Sin embargo, pronto comenzarían las desavenencias en torno a la concepción de la libido y el carácter místico de Jung. Muchos otros discípulos abandonaron a Freud por su intolerancia y la excesiva importancia que concedía a los factores sexuales.

Para Jung la psique estaba constituida por tres niveles: el consciente, el inconsciente individual y el inconsciente colectivo. Este último es el más desconocido por el individuo y en él se encuentran los arquetipos.

Los arquetipos son las imágenes primordiales, un elemento básico o un prototipo. De los 12 arquetipos que estableció Jung, la sombra es el que más nos interesa para este análisis dado que representa la parte inconsciente de la personalidad, aquellos comportamientos que el Yo no quiere reconocer como propios. Es la personalidad perversa.

Análisis de Míster Hyde

Teniendo en cuenta lo expuesto hasta ahora, cobra aún más significado el nombre dado por R.L. Stevenson a la personalidad oculta de Jekyll: Míster Hyde cuya sonoridad evoca el verbo ocultar en inglés, hide. El personaje de Mr. Hyde encarna el arquetipo de la sombra que se esconde en el doctor Jekyll, pero que ya no puede ocultar por más tiempo.

Este monstruo al que desperté era un ser inherentemente maligno y villano; todos sus actos y pensamientos se centraban en sí mismo; bebía con placer y una avidez bestial, cualquier mal infringido a otro mientras se mantenía impasible como si su corazón fuese de piedra.

De hecho, en el testimonio del doctor Jekyll se incide en la necesidad de que el lector comprenda que las trasgresiones cometidas por el doctor en nada se parecen a las monstruosidades de Edward Hyde.

Los placeres que me apresuré a buscar con mi disfraz eran, como he dicho, indignos; no podría calificarlos de algo más grave. Pero en manos de Edward Hyde, pronto empezaron a volverse monstruosos.

El inconsciente lucha constantemente por liberarse de la represión a la que es sometido y es en la intimidad de la noche y en la vulnerabilidad del sueño cuando más oportunidades tiene. Por eso no debería sorprendernos que a Robert Louis Stevenson le asaltara míster Hyde en una pesadilla, o que la primera transformación del doctor Jekyll ocurra en las últimas horas de la noche o que Hyde domine por primera vez, sin necesidad del fármaco, a Jekyll mientras duerme:

Sí, me había acostado como Henry Jekyll y había despertado como Edward Hyde.

En conclusión, Mr. Hyde sirve como un perfecto ejemplo del arquetipo de la sombra elaborado por Jung. La historia de Robert Louis Stevenson resalta la importancia de conocer nuestras propias sombras y de enfrentarlas para lograr un Yo integrado y equilibrado. Si quieres saber más sobre la relación que guarda esta obra con el psicoanálisis, te recomendamos que no te pierdas esta entrada: El psicoanálisis en El extraño caso del Doctor Jekyll y Míster Hyde.

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