Las visionarias que tejieron oscuridad y deseo en el tapiz de la literatura gótica.

La literatura gótica, un género marcado por sus atmósferas sombrías y tramas enigmáticas, debe mucho a la pluma y el ingenio de mujeres extraordinarias que desafiaron las normas de su tiempo. Este género encontró en Sophia Lee, Ann Radcliffe, Charlotte Dacre y Mary Shelley a sus más fieles artesanas. Mujeres que con cada letra, desafiaron amenazas y peligros de su tiempo por alumbrar historias donde el terror y la pasión danzan en un abrazo eterno. Hoy presentamos un breve recorrido que transcurre desde la inspiración teatral y el realismo sombrío de Lee hasta el innovador monstruo de Mary Shelley

Sophia Lee (1750-1824), hija del renombrado actor inglés John Lee, se erige como una figura trascendental en la literatura gótica, inyectando en sus obras una visión teatral que dotaba de un realismo sin precedentes al terror gótico. Su valentía trascendía lo literario, manifestándose en actos de rebeldía personal, como su resonante rechazo al matrimonio con William Godwin, futuro progenitor de la legendaria Mary Shelley.

Ann Radcliffe (1764-1823), aclamada como precursora del terror gótico, posiblemente bebió de las aguas de la inspiración y guía de Sophia Lee. Radcliffe, con su pluma, tejía narrativas de tal magnitud emocional que, según relatos, sumieron a su propio marido en un abismo de locura. Estas historias, más allá de entretener, ejemplifican el inmenso poder del género gótico para trascender las páginas de un libro y anidar en la psique.

Mary Shelley (1797-1851), quizás la más conocida de este grupo, llevó la innovación a nuevas alturas con Frankenstein, creando un monstruo único lejos de mitos y folklore, una metáfora profunda de la soledad y el rechazo. Su vida fue una novela en sí misma, marcada por una relación tumultuosa con su familia y un amor que la llevó a fugarse a Francia.

Charlotte Dacre (1771-1825), por otro lado, enfrentó el escándalo cuando su obra Zofloya fue tachada de pornográfica por críticos de su época, y aún así, su narrativa desafió los límites del deseo y la moralidad, siendo pirateada por aquellos cautivados por su audacia.

Su relato es uno de resistencia, de cómo la pluma puede ser tanto espada como escudo, y de cómo, a través de sus páginas, estas mujeres lucharon por un lugar que merecidamente les pertenece en el panteón de los grandes de la literatura gótica. Escrito por brujas de Antonio Ballesteros nos invita a redescubrir a estas y muchas otras autoras, no solo como creadoras de mundos oscuros y personajes inolvidables, sino como las verdaderas luchadoras que fueron, cuya pasión y tenacidad siguen inspirando a escritoras y lectores por igual.

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